No pude contenerme a sacarle una foto a este singapura que iba durmiendo de pie el otro día en el metro, llegando a la estación de Tiong Bahru. Todavía estoy emocionado con la cámara nueva y me la llevo a todas partes.
Tuvo su intríngulis, porque no sólo se podía despertar mientras le apuntaba con el objetivo, sino que alguien en el abarrotado vagón podría estar en desacuerdo con mi afición a hacer fotos a la peña por la calle y chivarse.
Final feliz para todos: nuestro amigo siguió si pequeña siesta apoyado contra uno de las barras del sofisticado metro singapurense; nadie se ofuscó; y yo me emocioné con mi foto a la cara (espejo del alma) de una persona totalmente al azar de las calles asiáticas, así con el fondo desenfocado y con luz tenue.
Ya mismo me llaman de National Geographic.
